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El tren directo mejora el viaje a Valencia ya Zaragoza, pero su horario no convence

Los usuarios aplauden el recorte de tiempo en una hora entre las dos capitales aragonesas y en 25 minutos de Teruel a Valencia Otras voces piden más oferta durante los fines de semanaEl tren de Media Dis­tancia S-599 que desde el pasado día 14 cubre la ruta Huesca-Zara­goza-Teruel-Valencia sin hacer paradas intermedias tiene poco que ver con el resto de los con­voyes que hasta ahora han circu­lado por la provincia turolense. Totalmente nuevo y con aspecto de AVE -frente a las viejas má­quinas de los TRD (Tren Regio­nal Diesel) 594, que llegaron a Teruel procedentes de Galicia con un millón de kilómetros en sus ruedas los usuarios coinci­den en destacar la gran comodi­dad que aportan a un viaje muy largo, pues de Huesca a Valencia, uniendo Zaragoza y Teruel, hay más de 400 kilómetros.

Los S-599 cuentan con máqui­nas expendedoras de bebidas y snacks. No es gran cosa si se compara con los completos ser­vicios de restauración que ofre­cen los AVE o los Talgo, pero mucho si se tiene en cuenta que el resto de los trenes ‘turolenses’ no tienen siquiera eso. Ade­más, dispone de enchufes para poner en marcha un ordenador portátil o cargar un teléfono móvil, sus asientos son reclinables y están climatizados con temperatura regulable por ter­mostato.

“No hay comparación”

“No hay comparación posible con los otros trenes. Este es muy mo­derno, muy cómodo, con una tem­peratura muy agradable, y a lo lar­go del trayecto el viajero va reci­biendo información sobre la velo­cidad que desarrolla la máquina”, manifestó el pasado jueves un jo­ven de Teruel, Pablo Giménez, na­da más bajar del tren directo que venía de Valencia. Giménez, estu­diante en Valencia, valoró tam­bién que, al menos, el viajero pue­da tomar un refresco. “Menos mal que ya tenemos un ferrocarril en buenas condiciones”, agregó.

La puesta en marcha de un tren recién fabricado y, en su categoría, podría decirse que de última generación, ha desperta­do expectación entre los turolenses. Esta semana, un matri­monio, Máximo Pardo y Rosa­rio Blasco, acudían a la estación de Teruel con el único objetivo de saber, de primera mano, có­mo es el nuevo tren. “Hemos oí­do hablar mucho de él y queríamos verlo. Nos hacía mucha ilu­sión a los dos”, comentó el es­poso.

La pareja explicó que también querían conocer el aspecto de la estación, rehabilitada reciente­mente. “Ha quedado preciosa. Si hemos de ser optimistas, hay que decir que, aunque despacio, la ciudad de Teruel va progresando, y eso es bueno para todos”, indi­caron Máximo y Rosario. Los dos coincidían, no obstante, en que durante años “Teruel ha tenido muy pocos trenes y muy lentos, así que ya era hora de que cam­biaran las cosas”.

Rapidez

El otro elemento que ha cambia­do por completo el viaje es la su­presión de paradas en poblacio­nes intermedias. Al no detenerse más que en las capitales de pro­vincia, y aún en estas ciudades durante escasos segundos -solo

los suficientes para que bajen y suban los viajeros-, al tren direc­to le cuesta poco más de cinco ho­ras realizar el trayecto entre Huesca y Valencia, cuando antes eran seis horas la duración del viaje.

De la misma manera, ahora es posible ir de Teruel a Zaragoza en dos horas y tres minutos frente a las tres horas que emplea el tren que realiza paradas en los pueblos. Por último, cuesta dos horas y 18 minutos viajar de la capital turo­lense a la levantina en lugar de las dos horas y 42 minutos que tarda el primer tren de la mañana.

M.A.M.

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