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Tres colegios ofrecen clases gratuitas de lengua y cultura rumanas con profesores nativos

El centro de infantil y primaria Ensanche, uno de los incluidos, cuenta con 35 estudiantes nacidos en Rumania“Sutem la ora de limba cultura si civilizatie romania”. La frase -literalmente: “Estamos en la hora de lengua y civilización ru­manas”- recibe a los 21 niños de entre 6 y 12 años que acuden a su primera clase de lengua y cultura rumanas en el colegio Ensanche de Teruel, uno de los tres de la provincia -con el Juan Espinal de la capital y el Ricardo Mallén de Calamocha- que cuentan con es­ta oferta educativa.

La enseñanza del rumano por profesores nativos responde al nutrido grupo de niños de esta procedencia en el colegio Ensan­che. Los naturales de Rumania constituyen la colonia más nume­rosa entre el colectivo inmigran­te de la ciudad. La profesora, Ma­riana Toma, recibe a sus alumnos e inicia su primera clase del cur­so 2009-2010 deletreando el abe­cedario. Aclara que suena “un po­co diferente que en español”. Pa­ra empezar, la letra ‘a’ se pronun­cia de tres formas distintas. Sin embargo, el origen común de las dos lenguas a partir del latín se traduce en “muchas palabras idénticas en los dos idiomas”, ma­tiza.

Los pequeños destinan parte de su tiempo libre un día a la sema­na a estudiar la lengua de sus an­tepasados. Pueden elegir entre in­corporarse una hora antes al cole­gio o sacrificar una hora.de des­canso al mediodía. También acu­den varios hermanos de los esco­lares que estudian en otros cen­tros educativos de la ciudad, co­mo el instituto Santa Emerenciana o la Escuela de Arte.

Uno de los alumnos, Larisa Ciucico, de 17 años, explica que no es­tudia rumano para preparar el te­rreno al regreso a su país. “Vengo aquí para no. olvidar la cultura de mi país y mis raíces”, aclara. Aun­que todos mantienen la lengua ha­blada gracias a su utilización co­tidiana en el ámbito doméstico y con sus amigos, las clases les per­miten conocer la gramática.

El rumano se imparte gracias a un convenio entre los ministerios de educación de Rumania y Espa­ña, que permite a los colegios in­teresados disponer de un profesor gratuitamente. El director del colegio del Ensanche, Ricardo Es­teban, explica que la enseñanza del rumano se produce en un marco de “muy buena integra­ción” de los niños de esta nacio­nalidad en la actividad de la es­cuela.

También españoles

Ricardo Esteban añade que el cur­so pasado -el primero en que se impartió rumano en Teruel- va­rios escolares españoles asistie­ron a las clases animados por la posibilidad de aprender otro idio­ma o estimulados por la amistad con niños de esta procedencia. Los 35 escolares rumanos del cen­tro suponen el 5% del total del alumnado, un porcentaje similar al que suman sus compatriotas en el conjunto de la población de la ciudad.

Ricardo Esteban comenta que, a principios de curso, convocó a los padres de los alumnos ruma­nos y todos se mostraron muy in­teresados ante la posibilidad de que sus hijos se formarán en el idioma materno y conocieran la historia y la cultura de su país.

En el curso 2009-2010 se han inscrito 21 niños, algunos menos que el año pasado. El director ex­plica que se trata de escolares na­cidos en Rumania pero que, en al­gunos casos, han regresado pocas veces a su país natal. “Las clases les sirven -aclara- para mantener vivas sus raíces”.

Mariana Toma, que lleva cuatro años en España dando clases de rumano, explica que la experien­cia también es enriquecedora pa­ra ella porque le permite conocer otro sistema educativo. “Cuando regresé a mi país -dice- podré aplicar los aspectos que más me gustan de la educación española”.

Además, trabaja en un proyec­to intercultural en el que partici­parán alumnos de los dos países. La profesora relata que no se li­mita a enseñar el idioma de su pa­ís: “También doy clases de cultu­ra rumana, preparo una fiesta de Navidad al estilo de mi país y enseño bailes y cánticos tradiciona­les”. Resalta, no obstante, las nu­merosas similitudes culturales entre España y Rumania, empe­zando por sus dos idiomas oficia­les, ambos romances.

La profesora explica que los pe­queños acuden con “mucho inte­rés” a las clases de rumano, a pe­sar del sobreesfuerzo que conlle­van. Solo se imparten el viernes en horario de 9.00 a 10.00 y de 14.30 a 15.30, con lo que los alum­nos tienen que incorporarse an­tes al colegio o renunciar a una hora de descanso entre las clases de la mañana y las de la tarde.

El resto de la semana. Toma lo dedica a dar clases a niños de Za­ragoza. Junto con una compañe­ra, Giurgiu Ligia, que se encarga del Ricardo Mallén de Calamo­cha, atienden los tres colegios de la provincia que ofrecen clases de rumano. Al cerrar la puerta del aula, se despide de sus alumnos turolenses hasta la semana que viene: “La revedere”.

LUIS RAJADEL

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