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Todos los ancianos de Cruz Roja aceptan ir a la nueva residencia

Doce de los cincuenta y siete afectados recibirán ayuda económica
Todos los ancianos válidos de la residencia de Cruz Roja en la calle San Miguel han aceptado trasladarse al nuevo centro geriátrico privado construido en el antiguo colegio San Pablo. Doce de los cincuenta y siete afectados por este traslado recibirán una ayuda económica de por vida para que puedan hacer frente al incremento de cuota mensual que este cambio les va a suponer. El traslado de los residentes podría hacerse efectivo a partir de finales de febrero tras haber firmado Cruz Roja un convenio con la entidad Claros S.C.A. de Interés Social, encargada de gestionar la nueva residencia.
El secretario provincial de Cruz Roja, Gregorio Vicente, destacó ayer que todo el proceso con los residentes se ha hecho en compañía de sus familiares y personas de confianza. El resultado ha sido que las 57 personas válidas de la residencia de Cruz Roja han aceptado las condiciones del traslado. Las diez restantes tienen algún tipo de dependencia y sus expedientes ya están resueltos para su reubicación en centros del IASS.
En un comunicado de prensa conjunto entre la organización humanitaria y la entidad que gestionará la residencia San Pablo, ambas aseguran que el nuevo centro permitirá ofrecer a los ancianos “las máximas garantías y prestaciones asistenciales”.
A finales de este mes está programado que puedan realizar una visita a las dependencias, con la posibilidad incluso de que si se ha hecho ya la distribución de las habitaciones, conozcan en cuáles se van a alojar.
Vicente añadió que el traslado comenzará a hacerse a finales de febrero y se prolongará durante dos o tres semanas. Será progresivo, según el secretario de Cruz Roja, que se hará cargo de llevar a los ancianos y trasladar sus enseres personales a las nuevas dependencias.
Para facilitar la reubicación, y ya que la cuota mensual en la nueva residencia será más alta que la que pagaban ahora, Cruz Roja ha concedido ayudas económicas de carácter indefinido a las personas que no podían hacer frente a esa diferencia de pago.
El secretario provincial recalcó que la ayuda se mantendrá mientras sigan siendo usuarios de la misma. Esto supondrá a Cruz Roja un coste estimado de 30.000 euros anuales.
De los 57 ancianos que se trasladan, se ha concedido la ayuda a 12, después de que la solicitaran 25. El criterio para darla ha sido en función de la disponibilidad económica, habiéndose tenido en cuenta sólo el patrimonio financiero y no el inmobiliario, según precisó Vicente.
En este sentido, el secretario de Cruz Roja destacó que “al que no pueda le vamos a ayudar, y al que pueda no va a tener dificultad” con la nueva cuota. La sensación general en la residencia es de “impaciencia” ante el traslado, según indicó Vicente, que incidió en que van a estar mejor en las nuevas instalaciones.
El año pasado, a raíz del anuncio de cierre de la residencia de Cruz Roja y el acuerdo alcanzado por este organismo con los gestores de las nuevas instalaciones en el colegio San Pablo, los residentes mostraron su malestar por incrementarles la cuota mensual al pasar al nuevo centro. Queja que trasladaron al Justicia de Aragón en una de las visitas que realizó a Teruel.

F.J.M. / Teruel

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