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Vecinos y concejales hacen un recorrido callejero para conocer los problemas

La Asociación de Vecinos del Centro Histórico insistió ayer ante el alcalde y los concejales del Ayuntamiento de Teruel en su demanda de un barrio que sea “menos gris”, con espacios verdes y zonas de juegos para los niños. La junta directiva de la organización vecinal realizó ayer un recorrido por sus calles con el alcalde, Miguel Ferrer (PAR) y concejales de los otros tres partidos que tienen representación municipal (PSOE, PP y CHA), para conocer in situ las problemáticas de esta zona de la ciudad.
Fue suficiente un recorrido corto, desde el Ayuntamiento a la plaza del Seminario y posteriormente a la del Torico, para que los vecinos explicaran a Ferrer y a los concejales cuáles eran a su juicio los problemas que tiene el barrio.
Además de cuestiones relacionadas con la limpieza, basuras e iluminación, la junta directiva de la asociación incidió en el incumplimiento de las ordenanzas municipales. Sobre el terreno encontraron numerosos casos de estacionamientos indebidos en plazas y zonas de uso peatonal, además del incumplimiento de ordenanzas como las de terrazas y ornato público por el tema de la cartelería.
Pero las quejas fueron más allá de los desperfectos puntuales que podían ir encontrando a lo largo del recorrido, para centrarse en el problema de fondo, que es el aspecto “gris” que se ha dado al barrio con las obras del Urban.
María José Izquierdo, vocal de la junta directiva de la Asociación del Centro Histórico, incidió en la carencia de zonas verdes y de juegos para los niños, cuando los vecinos lo que desean es un barrio “amable”. Asimismo reconoció que a veces son los propios ciudadanos los responsables de los problemas por una falta de concienciación, pero apeló por ello al Ayuntamiento para que haga cumplir las ordenanzas municipales.

Botellón
Además, los vecinos de este barrio recalcaron el valor del Centro Histórico por la vocación turística que tiene la ciudad. Pusieron como ejemplo el botellón que se hace los fines de semana en La Andaquilla y la suciedad que queda al día siguiente a la vista de todos los turistas. Plantearon en este sentido que si no se erradica un fenómeno como éste, al menos se limpien a primera hora del domingo los espacios afectados para no dar una mala imagen.
El alcalde de Teruel aseguró que entendía las quejas de los vecinos, pero aclaró que tener una “ciudad perfecta es difícil”, porque siempre surgirá algún desperfecto. Añadió que en el recorrido que habían hecho sólo habían observado “pequeños detalles”, lo que a su juicio supone que se está mejorando.
En cuestiones puntuales como la iluminación o las zonas de recreo infantil, Ferrer recordó que se iba a intervenir ya, además de referirse a la solución que se va a dar a la plaza de las Monjas con la ampliación del patio del colegio.

F.J.M. / Teruel

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