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El eje mediterráneo de mercancías costaría hasta 30 veces más que la Travesía Central

El comisario europeo de Transportes cifra en 153.000 millones el presupuesto del corredor, frente a los cerca de 5.000 de la TCP

La DGA se vuelca para que el acto de apoyo al paso por Aragón se celebre el 2 de junio, antes de la reunión de alto nivel de Zaragoza

ZARAGOZA. Hasta treinta veces más. La inversión que requerirá el corredor Mediterráneo, el pro­yecto rival de la Travesía Central del Pirineo (TCP), supera los 153.000 millones de euros, frente a los cerca de 5.000 en que se ha valorado como máximo el eje in­ternacional para mercancías que defiende de forma unánime Ara­gón. En plena ofensiva de Catalu­ña y la Comunidad Valenciana para reactivar su lobby y conse­guir que la infraestructura por el litoral se incluya en las redes transeuropeas, la Comisión Eu­ropea acaba de cuantificar su coste y la cifra, mareante donde las haya, supone todo un jarro de agua fría para sus aspiraciones, sobre todo, teniendo en cuenta la situación económica que atravie­sa actualmente Europa.

Si hasta ahora se había hablado de “cuantiosísimas inversiones” pero sin desvelar importe alguno, el comisario europeo de Trans­portes, Siim Kallas, fue el encarga­do ayer de poner una cifra concre­ta sobre la mesa. En respuesta a una pregunta parlamentaria del eurodiputado de CiU Ramón Tremosa, fijó en 153.000 millones el coste del corredor Mediterráneo de alta capacidad para el transpor­tes de mercancías. Es la primera vez que se conoce un presupues­to estimativo de la obra, fruto del estudio de viabilidad realizado y cofinanciado con cargo al presu­puesto de la red transeuropea de transporte.

Estos costes corresponderían a todo el corredor de alta capacidad y “a la hipótesis intermedia”, esto es, ni la más cara, ni la más barata valoradas en el estudio de viabili­dad. Además de dar cuenta de la cifra, el comisario echó por tierra algunos de los argumentos esgri­midos, sobre todo desde Cataluña, para tratar de vender no solo la economía del proyecto, sino la fa­cilidad técnica de su ejecución.

Desde esta comunidad, se ha mi­rado siempre a la nueva línea de al­ta velocidad entre Tarragona, Bar­celona, Gerona y Perpiñán como una aliada del corredor. Defienden los impulsores del eje rival de la TCP que el futuro AVE liberará mucho tráfico de pasajeros de las líneas convencionales ya existen­tes, lo que permitiría aprovechar muchos tramos de infraestructura, instalando solo un tercer rafl para compatibilizar el ancho internacio­nal con el ancho ibérico.

Y aunque el comisario de Trans­portes reconoció que ese proyec­to proporcionará capacidad adi­cional para el transporte de mer­cancías en las líneas existentes, ad­virtió de que para ser “eficiente” deberían aplicarse unas “normas uniformes” en todo el corredor. Afectarían al ancho de vía, al gáli­bo de carga, la longitud de los tre­nes y los apartaderos, las pendien­tes, el peso por eje y el peso total, así como a la electrificación y a los sistemas de señalización.

En su respuesta, Kallas también llega a cuantificar de forma expre­sa algunas de estas exigencias. De los 153.000 euros, unos 21.000 mi­llones estarían destinados a supri­mir cuellos de botella, otros 30.000 millones de euros a asegurar una longitud común de los trenes (de 750 metros) y unos 8.500 millones a establecer un gálibo de carga ade­cuado para contenedores de gran altura y transporte combinado.

Frente a estas cifras, las de la Travesía Central resultan cuando

El ministro de Fomento, José Blanco, ha vuelto a solicitar a la Comisión Europea, que nombre coordinador para el eje ferroviario Sines/Algeciras-Madrid- París, en el que se in­cluye la Travesía Central del Pirineo. En una carta remitida hace ahora un mes al vicepre­sidente y comisario europeo de Transportes, Siim Kallas, el socialista plantea que se de­signe al profesor Carlos Secchi responsable del corre­dor que atravesará el Pirineo Central por Aragón. Este se encarga ya del eje ferroviario

de Alta Velocidad Sudeste de España y desarrolla una labor de coordinación y seguimien­to “ejemplar”, según destaca Blanco. Su nombramiento permitiría “el mejor desarro­llo del proyecto”, ya que pasa­ría a ser el responsable de las tres conexiones ferroviarias transfronterizas entre España y Francia, “lo que aportaría una visión global”. Blanco ya pidió su nombramiento hace justo un año. Su nombre sonó ya en 2008 para ser coordina­dor del eje, aunque no llegó a materializarse. R. G.

menos más realistas. Según el úl­timo estudio de evaluación eco­nómica de la misma, encargado por la Fundación Transpirenaica a Zaragoza Logistic Center y que se dio a conocer hace apenas un mes, los costes totales de la in­fraestructura se valoran en más de 4.000 millones, de los que 3.101 co­rresponden estrictamente a la construcción.

En este importe global se inclu­yen también las facturas de adqui­sición de los vagones y locomoto­ras, así como el mantenimiento del corredor y del propio material ferroviario. Pero el informe daba un paso más y sostenía que el de­sembolso se compensaría con los beneficios sociales. Estos se situa­rían entre los 5.200 y los 4.100 mi­llones, según se lograra captar el 50%, el 65% o el 80% del tráfico ferroviario.

Cuadrar agendas

La comparativa económica bene­ficia, por tanto, a los intereses de Aragón. Pero no solo la inversión. Aunque no se ha avanzado nada en los últimos años, la Travesía Cen­tral figura ya como prioridad eu­ropea y la UE prevé, de momento, mantenerla. En cambio, no garan­tiza que se incluya el proyecto ri­val en la próxima revisión de las re­des transeuropeas. De todas for­mas, la presión que llega desde el litoral español es tremenda y Ara­gón trabaja ya para tratar de com­batirla.

Por eso, la DGA, las organiza­ciones empresariales y la Cámara de Comercio siguen forzando la máquina para intentar que el gran acto de presentación de la enten­te a favor de la Travesía se cele­bre el dos de junio. Cuadrar las agendas de los cinco consejeros autonómicos y de los represen­tantes de Portugal y Marruecos resulta complicado, pero todos entienden que tendría más senti­do que el gran desembarco en Madrid y la puesta de largo del proyecto se produjera antes de la reunión de alto nivel que se cele­brará en Zaragoza los días 8 y 9 de junio, donde se revisará el regla­mento de las redes transeuropeas. R.GOYENECHE

Heraldo de Aragón

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