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El aljibe Somero de la plaza del Torico abrirá sus puertas un año después de su restauración

El Ayuntamiento de Teruel tiene previsto adjudicar la gestión turística de los aljibes del subsuelo de la plaza del Torico a lo largo de este mes, con lo que se pondrá fin a un periodo de ca­si un año de inactividad, en el que los dos depósitos medievales han permanecido cerrados al público.El aljibe Somero -situado en la zona norte de la emblemática pla­za-, terminó de ser restaurado en diciembre de 2007 dentro del proyecto de reforma de la plaza del Torico y se inauguró en mar­zo del año pasado, pero no llegó estrenarse. Problemas de índole técnico, primero, y de gestión, después, fueron posponiendo su apertura.

El aljibe Fondero, ubicado en la zona sur de la plaza, fue recupe­rado en 2003 gracias a una inter­vención del Ministerio de Fo­mento y ha sido durante cuatro años un elemento más del patri­monio artístico de la capital abierto al turismo. Se cerró el pa­sado verano para unificar la ofer­ta turística con su infraestructu­ra hidráulica gemela.

Ahora, el Consistorio turolense quiere agilizar la adjudicación de su explotación lo máximo posi­ble. La concejala delegada de Tu­rismo del Ayuntamiento turolen­se, Concha Catalán, señaló que al concurso para su adjudicación se han presentado dos empresas de la capital que cuentan con una gran experiencia en gestión de patrimonio. Catalán manifestó, no obstante, que las dos candidatas han presentado “ofertas a la baja”, por lo que la mesa de contratación volverá a revisar el plie­go de condiciones y a estudiar de­tenidamente las propuestas. La idea es contratar su explotación a lo largo de este mes, aunque el contenido del aljibe Somero to­davía no esté completamente materializado.

Los dos depósitos son de pare­cidas dimensiones y cronología. Ambos fueron construidos en el siglo XIV para abastecer de agua a la ciudad de Teruel. La restau­ración de los dos recintos ha con­sistido en acondicionar espacios para poder ser visitados y conec­tarlos mediante un túnel que dis­curre paralelo al arbollón o cana­lización que sirvió en su momen­to de desagüe. Los turistas acce­derán a través del aljibe Fondero, para desembocar, en primer lu­gar, en el Somero, en donde se ha habilitado un centro receptor de visitantes, en el que, a través de un audiovisual, se ofrecerá infor­mación sobre todo el patrimonio cultural de la ciudad y, en espe­cial, sobre el circuito subterráneo ligado al agua. En este segundo depósito, cuyas dimensiones son 16,5 metros de largo por 6,2 de al­to, se han habilitado una sala de audiovisuales y un graderío forra­do de madera. Dificultades en la adquisición del sistema más ade­cuado para la proyección de imá­genes han influido en el retraso de su apertura.

Entre las características más destacadas del aljibe Somero fi­gura su bóveda de ladrillo apuntada. Los dos depósitos, que con­forman una red de pasadizos visitable de 400 metros, estuvieron en uso hasta el siglo XIX. Des­pués se utilizaron como escom­breras y como refugios durante la Guerra Civil.

Concha Catalán manifestó que se han iniciado conversaciones con la Sociedad Fotográfica Tu­rolense para que proporcione imágenes sobre el agua que se­rían expuestas en las galerías.

Los aljibes se abrirán al públi­co por la entrada de la calle de San Juan, que en estos momentos sufre desperfectos como conse­cuencia de actos vandálicos re­gistrados durante las fiestas de navideñas. Sin embargo, la puer­ta será provisional mientras se habilita un nuevo acceso en el subsuelo de la plaza de los Aman­tes, cuya reforma se espera que comience este mismo año.

La entrada, según el diseño de la nueva plaza, se instalará a los pies del Mausoleo de los Aman­tes, y se descenderá a través de escaleras y ascensor a una gran sala de unos 200 metros cuadra­dos de superficie, y de allí los vi­sitantes pasarán al aljibe Fondero.

La apertura al público de los al­jibes y de los pasadizos subterrá­neos de la plaza del Torico -que incluyen distintos restos arqueo­lógicos medievales- culminará la reforma de este céntrico espacio, en el que la DGA ha invertido más de 6 millones de euros.

(LEONOR FRANCO)

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